Preguntas frecuentes

¿Es el método Tomatis una musicoterapia?

Claramente no. En la musicoterapia se busca el efecto emocional que provocan algunas obras musicales y a través de esos efectos liberar al paciente de bloqueos que le impiden comunicar correctamente consigo mismo y su entorno. Pero en todo este proceso se descuida un factor importante: el oído, el órgano que recibe el sonido. No tiene ningún sentido difundir los sonidos más bellos del mundo si el auditor no los recibe o los recibe bajo un filtro deformante. Las investigaciones del Dr. A. Tomatis muestran que la música no tiene efecto terapéutico a largo plazo si no es porque el órgano auditivo de la persona es excelente. Por desgracia muchas personas tienen problemas de escucha, y sobre todo las que sufren problemas emocionales y de comunicación. Por ello, el Método Tomatis tiene como objetivo recuperar la funcionalidad auditiva utilizando un aparato conocido con el nombre de Oído Electrónico, el cual permite modificar la forma en como el sonido llega al paciente y le va a obligar a escuchar de la manera correcta. La Audio-Psico-Fonología nos permite oír con un buen oído musical. Por lo tanto, solo si la calidad de escucha de una persona es excelente, un cierto tipo de música puede tener un efecto terapéutico positivo.

¿Qué hace escuchar a los que siguen el tratamiento?

Un tipo de música que responde a una función primordial: proporcionar al individuo un equilibrio y una recarga. El oído es una dinamo, he aquí su principal función. El hombre se dio cuenta enseguida, pues se ha utilizado como aparato de recarga desde tiempos inmemoriales. Hace ya mucho tiempo que se han buscado los sonidos más eficaces para realizar esta recarga. Situando el laberinto del oído en una cierta postura podemos movilizar a las personas como queramos: hacerlos bailar, desfilar (que es para lo que sirve expresamente la música militar). Para poner en marcha a una persona no hace falta pedirle permiso. Uno se dirige directamente a su laberinto y a su médula espinal. Pero todavía hace falta que haya suficientes agudos para provocar una recarga continuada. Con los graves el efecto es diferente; mire si no lo que ocurre con esta música de tambores primitivos: son «hechizantes» –y hay que tomar este adjetivo al pie de la letra: una persona en estado de trance se encuentra totalmente a merced del otro, con su cuerpo manipulado e impidiéndole reaccionar.

¿Cuáles son los sonidos más favorables para la recarga energética de un individuo?

Aquellos que responden a la disposición de las células de Corti en el oído interno. Para poder recargar el cerebro, hay que producir sonidos que vayan allí donde hay más células: son los que se sitúan más allá de los 300 Hz, sobre todo entre los 800 y 10.000 Hz. La música que posee una buena proporción de agudos en relación con los graves suscita la recarga sin provocar gasto, resultando en que el que escucha se siente electrizado. Por eso, ciertos tipos de música actuales agotan las baterías humanas, por la gran cantidad de sonidos graves frente a los agudos. En este caso, la música de Mozart tratada a través del oído electrónico es la más adecuada.

¿Por qué Mozart?

El Dr. Tomatis dice que es porque se puso a componer muy joven. A lo largo de su vida, compuso con el mismo oído, un oído poco atrapado por los problemas. Es por ello que la música de Mozart «toca» a personas muy diversas. Muy pocas personas rechazan esta música bajo oído electrónico. Nada más fácil que probar que esta música dinamiza, pues se hizo escuchar a indios del Amazona música del tipo ye-ye, con el resultado de que permanecieron con los brazos colgando, sin mostrar ningún interés por lo que estaban experimentando. Por el contrario, al pasar a Mozart mostraban enseguida una gran alegría.

En la música de Mozart tenemos en todas sus frases, ritmos y secuencias una sensación de libertad y rectitud que nos permite respirar y pensar con facilidad. Nos transmite algo especial que pone en evidencia nuestro potencial creativo y nos hace sentir como si fuéramos los propios autores de lo que escuchamos. Nos hace creer que la frase musical se desarrolla de la única manera como podría desarrollarse. En sus obras reina un sentimiento de seguridad permanente. No hay momentos insólitos. Todo está perfectamente ligado. El pensamiento se desarrolla sin choques ni sorpresas. Mozart se vuelve así accesible a todos y jamás nos cansamos de escucharlo. Por esto, sentimos constantemente una felicidad y un sentimiento de perfección que no se encuentra en ningún otro compositor, por más alegre que éste sea. Mozart nos lleva a otro universo, nos hace resonar a través de nuestras fibras más sensibles. Gracias a su música podemos vibrar con nosotros mismos, tomar conciencia de nuestro ser. A Mozart no le interesa en absoluto revelarse en nosotros, sorprendernos, dejarnos atónitos. Al contrario, con su música nos conduce a un lugar donde comenzamos a ser nosotros mismos. Su ritmo es el del universo; su virtuosismo instrumental: el cuerpo humano.

¿Tiene contraindicaciones la terapia?

La terapia es apta para todo el mundo y no hace mal a nadie. Los programas de escucha están diseñados para que las personas mejoren su percepción auditiva. Esto se consigue en mayor o menor medida en función de cada individuo, pero nunca ha habido un caso en el que la persona empeore su audición.

¿Cuándo no es conveniente hacer la terapia?

Mientras se esté viviendo un proceso infeccioso en los oídos, existan vegetaciones, tapones serosos, o cualquier patología otorrinolaringóloga, o bien se padezcan enfermedades psiquiátricas, como esquizofrenias o psicosis.

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